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TRISTE RECUERDO:

“LA NOCHE DE LOS LÁPICES.”

 

 

         Se cumplen 33 años del episodio emblemático de la REPRESIÓN en la ciudad de La Plata. La posteriormente llamada “Noche de los Lápices”. La noche del 16 de septiembre de 1976.

Las vivencias de la Represión.

 

       

        En 1975 yo estaba en quinto año del secundario y se realizó una marcha que organizó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) hacia el Ministerio de Obras Públicas, para conseguir el otorgamiento del boleto estudiantil secundario, en ese momento inexistente.

        Lo que comenzó con un reclamo pacífico frente a las puertas del Ministerio de calle 7, terminó con una muestra de lo que sería la represión hacia los estudiantes secundarios 1 año después (La noche de los lápices).

        Rodeados por policías y “fuerzas antiterroristas” de civil fuimos intimidados para no acercarnos a las puertas del Ministerio.

        “Alguien”, no sabemos si estudiante o no, arrojó un piedra hacia las puertas de vidrio del Ministerio y comenzó lo que todos podemos imaginar. Golpes y corridas nos dispersaron del lugar.

        Si bien, supimos después, la mayoría de los miembros de la UES eran militantes con ideas políticas más allá del inocente reclamo por conseguir el boleto estudiantil, no nos preocupó demasiado el episodio y todo quedó en el olvido.

        No nos preocupó porque en esos días uno estaba ACOSTUMBRADO a ser diariamente acosado por “las fuerzas parapoliciales” con total impunidad.

        Diariamente veíamos estacionados en la misma puerta de nuestras escuelas (yo estaba en Escuela de Comercio) a los famosos “Falcon verdes” y a sus ocupantes (armados y mostrando las armas largas por las ventanillas bajas) quienes nos agredían con frases como: “che pend…, conseguime fuego”, “que mirás bol.., queres ser boleta”, o “que buena que está tu compañerita..” en alusión a nuestras compañeras.

        No salíamos ni hasta la esquina (y esto no es metáfora) sin el DNI en el bolsillo.  Diariamente éramos interceptados por estos “sujetos” o por patrulleros, que saliendo de la nada, nos hacían poner contra la pared y con las piernas separadas para revisarnos y pedirnos documento. En algunas oportunidades, además, fui interrogado sobre si conocía a determinada persona. (por suerte para mí, no). Esto pasaba a plena luz del día y era tan común que los circunstanciales transeúntes no prestaban atención (o probablemente no querían hacerlo.) teníamos 17 años, y no dimensionábamos la gravedad de la situación.

        De noche, la cosa era más comprometida porque además de los tristes personajes descriptos, a ellos se sumaban camionetas del ejército, con conscriptos y “cabitos” que nos interceptaban e incluso nos apoyaban “las FAL” en la espalda, gritándonos y agrediéndonos verbalmente cuando ellos solo tenían dos o tres años más que nosotros. Nos interrogaban, miraban nuestros documentos y nos decían que la próxima “no zafan.”

        En un episodio, llegaron a apoyarme el caño de una pistola en la cabeza (este episodio ni siquiera lo saben mis padres, que se enterarán ahora porque son lectores desde La Plata de ELDOLORENSE.) pero me hubiese costado no salir más con mis amigos a la noche. (Ahora lo saben).

        Veíamos todos los días autos que pasaban a gran velocidad (casualmente casi todos eran Ford Falcon verdes) e incluso vimos varias veces “chupar” (como se denominaba en esa época) a varias personas. Nos inculcaban, que esto era porque eran “terroristas” pero sabemos que la gran mayoría ni siquiera sabía usar un rifle de aire comprimido.

        Éste era el panorama a mediados de 1975 en La Plata, lo que sería el preludio de lo que vendría el famoso 16 de setiembre del 76.

        Describí el episodio frente al Ministerio de Obras Públicas porque fue exactamente ahí donde un año después (1976) y por el mismo motivo (el boleto estudiantil) donde volví a estar, ya que mi novia en ese momento estaba en quinto año y muchos “acompañamos” la marcha donde “se MARCÓ” a todos aquellos que parecían tener relación con la UES.  Si recuerdo que me llamó la atención que había mucha gente (de anteojos negros y no estudiantes) mezclados entre todos los chicos. Nuevamente hubo disturbios y obviamente represión.

        Unas semanas después la UES organizó una Asamblea General por el Boleto Estudiantil en el Colegio Nacional de La Plata. Allí fue donde “los infiltrados” terminaron de “seleccionar” a los presuntos terroristas (de 17 años) para lo que pocos días después sería la emblemática y triste “Noche de Los Lápices.”

        Todo en nombre de la Patria y del famoso “Proceso de Reorganización Nacional”.

 

        Pd: para quienes no conocen el episodio (del cual incluso hay una película realizada por Héctor Olivera) basada en el relato de uno de los sobrevientes de esa noche: Pablo Díaz. 

        Si bien en lo que respecta a la represión que se realizaba en La Plata esa noche no fue distinta a todas las demás, sí hubo algo que la diferenció: esa noche fueron “chupados” desde sus propios domicilios diez estudiantes secundarios de La Plata.

        “¡Al gran Pueblo Argentino, Salud…!”

    

                                                       Daniel Puliti.                            

ARTICULO DIARIO

 

Pero Che!…¡ESTAS SIEMPRE IGUAL!!!

 

 

                   A muchos de nosotros nos habrá pasado de encontrarnos con viejos amigos a los que hace muchos años que no vemos y que nos digan ésta frase. 

        ¡Estás siempre igual!; ¡Para vos no pasa el tiempo!; ¡Vos si que te mantenes!, etc., etc.,…

        Fuera del halago que esto representa, nos genera en lo más profundo de nuestro Ser un poco de vergüenza porque sabemos que no es así. ¡Aunque a los demás les parezca! Es solo que ellos están más “hechos pelota” que nosotros. Todo depende del color del cristal con el que se lo mire. 

        Los que estamos en nuestra “segunda adolescencia”, es decir entre los 40 pico y los 50 y pico, volvemos a pasar un período idéntico al vivido durante nuestra adolescencia. No nos sentimos tan jóvenes para algunas cosas pero tampoco tan viejos para otras.

 ¡Estamos en el medio de nuevo! ¡Somos de nuevo unas larvas indecisas!

        Si no me creen acá van algunas “cositas” que nos demuestran en donde estamos parados. ¡Prepárese y haga un “MEA CULPA” sincero!

 

   Para varones: (no diga caballeros, porque de entrada empezamos mal)

Signos evidentes de que está envejeciendo:

 

        Tiene dolores en las articulaciones al agacharse que le demuestran que el piso está más lejos que antes (aunque no hemos crecido ni 1 cm en los ùltimos 20 años.)

        Cuando se levanta a la mañana y se mira al espejo se ve más parecido a Homero Simpson que a Brad Pitt.

        Peor todavía si al mirarse al espejo se pregunta: ¿Quien es ese tipo?

        Cuando para atarse los cordones de los zapatos (signo indirecto de vejez, porque no dije “llantas” o “las John Cook”) se tiene que sentar para poder levantar la pierna correspondiente.

        Cuando después de ducharnos pasamos más de 10 minutos con el peine ante el espejo tratando de “peinarnos” de la más honrosa manera los pocos pelos que nos quedan.

        Cuando tenemos que afeitarnos todos los días porque sino parecemos unos linyeras.

        Cuando en nuestra mesa de luz hay más medicamentos que celulares y mp3.

        Cuando en la calle los jóvenes nos dicen “¿Señor, me puede decir la hora?” en vez de “¿Flaco, que hora tenès?”

        Cuando nos ponemos a jugar con nuestros hijos más pequeños y en el medio de una lucha cuerpo a cuerpo tenemos que suspenderla para explicarles durante 10 minutos quién era HE MAN.

        Cuando a nuestros autos no les ponemos “lucecitas de colores” ni equipos de música con parlantes de alto poder.

        Cuando preferimos dejar nuestro coche en un estacionamiento antes que dejarlo en la calle. (¡con estos pendex de ahora!)

        Cuando preferimos salir a tomar algo a algún lugar “tranqui” en vez de a un boliche “con esa música infernal, que no se puede ni conversar”.

        Cuando no necesitamos tener que andar en el auto con la radio (perdón! Equipo Hi Fi) prendida y al mango escuchando cumbia (chingui chingui).

        Cuando vamos a cenar y nos cuidamos por el Colesterol.

        Cuando salimos y dejamos propina.

        Cuando llegamos y protestamos porque nuestros chicos están escuchando esa infernal música (por llamarla de alguna manera) y les reprendemos para que bajen el volumen.

        Cuando miramos más programas de política que canales de música con los últimos rankings.

        Cuando ya no pasamos horas sentados frente a la computadora chateando con veinte amigos al mismo tiempo en el FaceBook.

        Cuando hacemos actividad física los fines de semana y se lo contamos orgullosos a todo el mundo.

        Cuando nos parece que todas las chicas son lindas.

        Cuando un domingo estamos levantados a las 9 de la mañana.

        Cuando no podemos leer que diablos dicen las letras chiquitas de los envases.

        Cuando salimos un sábado y miramos la hora diciendo: “¡Ya son las 3!”, en vez de decir “¡Recién son las 3!”

Cuando para nuestra noción del tiempo nos parece que los días pasan volando.

        Cuando hablamos con nuestros hijos comenzando con un “Yo, a tu edad…”

        Cuando comenzamos a ir al médico para hacernos un “chequeo” bien completito y con ese análisis de la próstata y todo.

        Cuando podemos escribir artículos como éste.

        Peor aun, cuando nos reímos con artículos como éste.

 

Ahora las “chicas” (ojo, no decir Damas.):

       

        Voy a ser más breve con ellas por dos motivos: 1º, no me alcanzaría el día para escribir sobre ellas y 2º, se deprimen más fácilmente que nosotros y se dan manija solas.

 

        Cuando para salir se tienen que cambiar veintiocho veces porque “esto me queda horrible” o “el pantalón del verano pasado “se encogió” y no me cierra”.

        Cuando se quieren vestir con el mismo “Look” que la hija.

        Cuando se visten para una fiesta y el marido les dice “¿Qué te pusiste?” o peor aún, cuando su novio o marido le dice que así vestida se parece a Zulma Lobato.

        Cuando en el baño hay más cremas “anti arrugas” y “anti age” que perfumes.

        Cuando se destapan todas en invierno y te dicen “¡vos no tenès caloorrrr!”

        Cuando usan bolsa de agua caliente.

        Cuando tienen que ir al gimnasio todos los días.

Cuando entre las pastillas de la tiroides, la de los calores y las del colesterol no se acuerdan si ese día la tomaron o no.

        Cuando salen a cenar y toman Ser (0 calorías).

        Cuando piden un postre (flan con dulce de leche y crema) y tienen que explicar “¡je, je,… total no como nunca!).

        Cuando empiezan a criticar a cualquier mujer más joven que a nosotros nos parece llamativa.

        Cuando empiezan a criticar a cualquier mujer más joven.

        Cuando empiezan a criticar a cualquier mujer.

       

       

¡Bueno, después de todo no estamos tan mal!¡Arriba ese ánimo! ¡Vos viste como está tu amiga o tu amigo!!!…   parece un viejo!!!

 

                                               DANIEL PULITI. (XXI D.C.)

       

 
 

 

        Los medicamentos, en su gran mayoría, son sustancias químicas extrañas para nuestro organismo, por lo tanto fuera de ejercer su acción beneficiosa (para la cual han sido creados) pueden provocar además otros efectos, no deseados, (toxicidad, efectos colaterales y contraindicaciones) que deben ser tenidos en cuenta al decidir su uso.

 

        Como dijimos, todo medicamento es un producto químico EXTRAÑO para nuestro organismo y el cuál, sin importar la vía por la que se administre, debe tener un paso obligatorio por el hígado, nuestro órgano vital para la metabolizaciòn (activación) de cualquier medicamento.   

        Por ello, ya sea en comprimidos, jarabe, inyectable o transdèrmico, el producto utilizado necesita viajar hasta el hígado para que su metabolismo sea activado, o sea, paso IMPRESCINDIBLE para que un fármaco ejerza su acción.  Solo los medicamentos inhalados pueden, en algunos casos, evitar este mecanismo.

       

Ahora bien. ¿A que viene esta introducción?

Usted debe ser INFORMADO por su médico (por otro lado ÙNICA persona autorizada a indicarle tal o cual medicamento) de lo que se pretende conseguir con su administración pero también de los efectos a los que se encuentra expuesto por su uso. Es moneda corriente detectar que un paciente esta tomando determinada medicación por “consejo” familiar, vecina, o porque a otra persona “ese” le hizo bien.

        Además, usted debe saber que la dosis para los niños NO ES la mitad de la que toma un adulto. El hígado de los niños no esta preparado para metabolizar muchos de los medicamentos que usamos a diario los adultos. Por este motivo, usted podrá observar que gran parte de los fármacos están indicados para su uso en mayores de 12 años.

        Con respecto al uso o no, de los llamados “medicamentos genéricos” existen varias controversias a considerar:

1)    como en cualquier producto que usemos existen variaciones en la calidad del mismo. Podemos comprar el mismo medicamento con un muy amplio margen de precio. (por ejemplo: determinado antibiótico por $25 o el mismo por $100). No siempre el de 25 es malo y tampoco siempre el de 100 es el mejor. Pero la calidad de un producto serio y con controles de elaboración, como lo hacen la mayoría de los Laboratorios Farmacéuticos importantes es una seguridad. SIEMPRE consulte a su médico sobre que marcas debe utilizar por su seguridad. Como dicen las abuelas, (que no se equivocan) muchas veces lo barato sale caro, y con La Salud no se juega.

2)    Con respecto a si se puede usar o no un medicamento cuya fecha esté vencida o poco legible la respuesta es terminante: NO. 

Todo medicamento, por LEY (existen leyes sobre uso de medicamentos y sobre productos químicos) debe tener una leyenda donde figure en forma visible y clara tanto el lote al que pertenece dicho fármaco así como su fecha de vencimiento, la cuál DEBE SER RESPETADA y nunca utilizarse fuera de éste límite, aunque el periodo de caducidad sea de pocos meses o semanas.  ¿Por qué? Porque no está garantizada su efectividad luego de determinado tiempo. Esto en química se llama ESTABILIDAD. Esto es que mantenga sus propiedades físicas y químicas inalteradas.

                Si bien la mayoría de los fármacos, una vez vencidos pierden su efecto beneficioso, CONSERVAN sus efectos tóxicos y colaterales intactos. Y existen algunos de uso común (como las tetraciclinas,( un antibiótico utilizado frecuentemente en piel y en vías urinarias) donde una vez vencido su toxicidad puede ser grave y, a veces, letal.

                Usted no les daría a sus hijos unas hamburguesas que estén vencidas (ni siquiera por un día). Tengamos los mismos recaudos con los remedios.      

Debemos ser cuidadosos con los medicamentos. Automedicarse, usar durante mucho tiempo alguno sin el control de su médico, usarlos “por las dudas”;”porque me hace sentir mejor” o porque “a mi vecina le dio resultado” puede provocarnos algún Dolor de Cabeza.(ojo!, que esto último es una metáfora. No la medique.)

  “Todo es veneno, nada es veneno…”   Paracelso (1523)

 

                                                          Daniel Puliti. 

 
¿La Historia, es la HISTORIA? Oíd, mortales… – Por Daniel Puliti

Un nuevo aniversario de la muerte, de quien yo admiro y considero mi UNICO héroe: Don José de San Martín.

San Lorenzo, (3 de febrero de 1813) fue la consagración en el plano público militar del entonces Coronel. Pero ésta batalla, que solo duró unos 15 minutos, fue además, la única que realizaría en territorio Argentino. Su espíritu libertador iba mucho más allá de Las Provincias Unidas del Sur. Pero La Historia, ¿es realmente La Historia


Caminar en una soleada mañana por el Campo de La Gloria, frente al Convento de San Lorenzo, fue, y será para mí, uno de los momentos más Espirituales de mi vida.

Recuerdo haberme sentado sobre el césped, entre el Convento y la barranca del río Paraná, cerrar los ojos y transportarme al pasado. Sentía el tibio Sol sobre mi cara, pero poco a poco comencé a escuchar, ver, y a oler el fragor de La Batalla.

Gritos; el retumbar de los cascos de los caballos; explosiones; disparos; humo, mucho humo, envolviendo mis imágenes y el olor a pólvora que lo impregnaba todo. Las imágenes virtuales en mi cabeza me mostraban lo que había acontecido aquella mañana de 1813.

Pero,… ¿fue realmente así, o mi imaginación solo sacó de mis recuerdos imágenes y relatos escuchados tantas veces desde mi niñez sobre aquella épica batalla?
Mi interés personal por la vida de San Martín me llevó a ahondar en los archivos Históricos de la Batalla.

Los realistas de Montevideo dominaban los ríos interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes desembarcos para obtener ganados y otros alimentos.

El 28 de enero, el Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista.
La flota enemiga constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron el pueblo de Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba.

Los españoles bajaron a tierra, subieron las altas barrancas y se encontraron con los pacíficos frailes. San Martín y su ejército (unos 120 granaderos) todavía estaban muy lejos de allí y recién llegarían para la noche del 2 de febrero. Un dìa antes, alertados del desembarco de los realistas en las proximidades de Convento, llegaron algunos paisanos al mando de Caledonio Escalada, comandante militar del Rosario.

Su grupo, de unas noventa personas (58, según lo registros de algunos historiadores) enfrentó al grupo realista en un primer intento de detenerlos. Solo contaban con algunos fusiles y un pequeño cañón de montaña. Los Realistas (que estaban bajo el mando del Capitán Juan Antonio Zabala) no se vieron inquietados por el reducido y poco profesional grupo de Escalada, intercambiando algunos disparos de cañón desde sus naves con el fin de amedrentarlos.

San Martín llega ese atardecer (2 de febrero) con sus hombres y se pone al tanto de la situación. Rápidamente prepara un plan para la mañana siguiente, en que los Realistas volverían a desembarcar, confiados en aplastar a la pobre resistencia y usurpar el Convento en busca de sus riquezas. La orden del entonces Coronel fue la de alejar a los caballos en la parte posterior del Convento y ellos quedarse en el patio del mismo, en silencio total y sin encender fuegos.

Desde la torre del convento, esa noche, el Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas y el movimiento y cantidad de hombres..

Basándose en sus conocimientos de táctica militar adquiridos en Europa (teniendo en cuenta algunas de las estrategias de Napoleón) pronto ideó un plan para sorprender a los Realistas.
Luego del amanecer del 3 de febrero, los Realistas (250) desembarcaron y subían el barranco en dos columnas dispuestos a terminar rápidamente con el combate.

San Martín designó dos columnas de ataque. Una comandada por él (que atacaría por el flanco derecho a los españoles y, la otra, que lo haría por el flanco izquierdo, al mando del poco experto (hay que reconocer que esta era la primera batalla que los granaderos enfrentarían desde su creación, un año antes.)
Capitán Justo Bermúdez. Cada una formada por 60 granaderos.

Dos minutos antes de atacar San Martín les dijo a sus oficiales y soldados no muy “sutilmente” que aquellos que recularan y no estuviesen a la altura del regimiento serian pasados a degüello por él mismo.

Como el desembarco verdadero fue unos cuantos cientos de metros más al norte del Campo de La Gloria, la columna de San Martín, con el a la cabeza, cargó antes sobre los españoles dando el primer combate. Bermúdez tardó más al realizar un rodeo mayor, lo que dio tiempo a los Realistas de poder retroceder hacia los dos embarcaderos salvando a la gran mayoría de sus hombres.

De lo contrario la batalla hubiese sido una verdadera matanza.
Si bien no se comenta en el primer parte de guerra escrito por San Martín esa misma tarde (bajo el famoso pino) se sabe que el grupo dirigido por el Comandante rosarino Caledonio Escalada, formo parte del ataque al hacerlo desde el frente del Convento con sus hombres, siendo además el “señuelo” ante el confiado avance de los hombres de Zabala.

La batalla duró solo unos pocos minutos (menos de 15) y dejo como saldo 40 Realistas muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron en las barrancas, heridos en la huida. Nuestro ejército pierde 16 hombres. (en el primer parte de guerra San Martín escribe: “. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos…)

El famoso Sargento Cabral que según los antecedentes históricos era en realidad “moreno y esclavo” y en realidad “soldado raso”, hijo natural de una esclava morena ( Carmen Robledo) y su amo (don Luís Cabral) fue herido con dos impactos de bala en el pecho, no muriendo en el campo de batalla sino horas después dentro del improvisado hospital creado dentro del Convento.

En relación a su famosa frase póstuma:”¡Muero contento!¡Hemos batido al enemigo!” la tradición dice también que la verdadera última frase agónica de Cabral fue dicha en guaraní y era bastante menos elegante –aunque más creíble- que la que registra la historia. “Muero contento, porque cag…. a esos mierd..!!”
El Capitán Bermúdez (que llegó tarde con su columna) tratò de “recuperar” ante su error y se lanzó hacia la persecución del desbande, con tan mala suerte que fue herido en una de sus rodillas.

Catorce días después se le hacía la amputación de la pierna, pero falleció instantáneamente.
Pasemos de la Marcha de San Lorenzo a la Marcha a la Bandera: “Aquí está la bandera que un día/ en la batalla trémolo triunfal/ y llena de orgullo y bizarría/ a San Lorenzo se dirigió inmortal”. La letra es hermosa. La música es muy pegadiza… el problema es que no enarbolaron bandera argentina alguna.

Retrocedamos. El 27 de febrero de 1812, en Rosario, Manuel Belgrano levanta la insignia celeste y blanca. Tres meses después, hace lo mismo en Jujuy. El Triunvirato desaprueba la acción. Hay dudas entre los historiadores si en 1813 se da vía libre a la utilización de nuestra bandera. Lo cierto, es que para Vicente Fidel López “sólo a fines de 1814 o 1815 se habría empezado a enarbolar bandera propia”.

Vuelvo de mi sueño… pero aunque ya no esté parado sobre el verdadero Campo de La Gloria,(unos 200 metros más al norte de donde estoy) aunque mi imagen de la Batalla no sea la real, la de los hechos. Aunque no nos hayan enseñado la Historia con personajes reales, con “seres humanos reales”, de carne y hueso, con aciertos y errores, con miedos y sufrimientos, quiero seguir guardando en mi espíritu “la esencia” y el respeto hacia todos esos hombres que no escribieron la Historia, los que ni siquiera figuran en la letra chica, como un número más. Mi respetuoso recordatorio. Y sobre todo a la imagen de ese héroe, que guía mis principios: el HOMBRE Don José de San Martín.
“Serás lo que debas ser, o no serás nada”…

 

¿REALMENTE PODEMOS PREVENIR EL DENGUE?

Los mosquitos han existido desde mucho antes que los Dinosaurios caminaran sobre la Tierra. Han sobrevivido a tres extinciones masivas y probablemente sigan picando cuando nuestra especie se extinga (no necesitamos mucho para lograrlo.)clip_image002[5]

Entonces. ¿Cómo podemos luchar contra unos seres tan exitosos y una de las formas de vida que ha sido capaz de sobrevivir a todos?

La respuesta es muy simple: sencillamente, NO PODEMOS.

Por lo tanto como seres inferiores (nosotros) en relación a seres superiores biológicamente efectivos como especie ( ellos, o sea: los mosquitos) solo nos queda una posibilidad: CONOCER A NUESTRO ENEMIGO.

No podemos destruirlo pero sí adaptarnos a ellos y conociendo su biología podemos protegernos.

Hay datos muy importantes sobre su comportamiento que hacen que tengamos alguna posibilidad de prevenirnos.

El mosquito en cuestión (Aedes Aegypti), posee ciertas características que son sus puntos débiles y con los cuales podemos defendernos.

1) es una especie diurna, es decir no suele picar de noche y ser tan molesta como su primo el Culex pipiens o sea el mosquito común.

2) Suele picar en las extremidades, sobre todo en la parte baja de las piernas.

3) Y quizás el punto más importante para tener en cuenta: es una especie de mosquito que no suele alejarse mas de 50 metros del lugar donde nació y pasar toda su vida (que no pasa del mes) dentro de este perímetro.

O sea, todos los mosquitos que nacen en el fondo de nuestra casa, solo podrán picarnos a nosotros o a nuestros vecinos mas cercanos.

Por eso, todas las medidas preventivas que ustedes escuchan últimamente todos los días: no dejar depósitos de agua: latas, macetas, charcos, y cualquier elemento donde pueda acumularse algunos centímetros de agua donde puedan nacer las larvas deben ser removidos. Si nos ponemos todos de acuerdo, sobre todo en la zona urbana, y prestamos atención en nuestros patios, fondos y jardines estaremos protegiéndonos a NOSOTROS y a NUESTROS VECINOS CERCANOS de la probable infección. El conocimiento del ciclo de vida de este mosquito es lo que nos permite poder enfrentarlo.

Quizás conocer estos datos, a los que no se hace referencia en casi ninguna campaña, nos permita tener otro enfoque del problema ya que la mayoría de las personas piensa que es un esfuerzo estéril el tomar todas estas medidas preventivas “porque no se puede eliminar a los mosquitos.” Eso lo sabemos y es imposible, pero como David y Goliat: “si no puedes vencerlo, busca su punto débil”.

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¿Por qué el Dengue puede ser mortal?

Ya está entre nosotros. Solo es cuestión de tiempo para que nos infecte en Dolores. Aprendamos más sobre él. ¿Por qué puede ser mortal?

Nuestro organismo nos defiende de las infecciones virales formando anticuerpos. Cada vez que nos exponemos a algún virus, nuestro Sistema Inmunológico (Sistema de Defensa) genera estas proteínas para que nos defiendan. Los Virus, las formas de vida más pequeñas y más simples de la Naturaleza, deben infectar nuestras células de defensa para poder reproducirse, ya que ellos carecen de esta propiedad. Son tan pequeños que en una sola célula nuestraclip_image002[7] pueden crecer cientos de partículas virales antes de ser detectadas por el Sistema de Defensa. Cuando esto sucede se forman los anticuerpos contra el virus detectado. Estos anticuerpos buscan y se adhieren al virus para neutralizarlo y permitir que los glóbulos blancos los destruyan. De cada batalla que tenemos contra los virus, queda grabado en el Sistema Inmunológico el “identikit” de éste virus. Así, la próxima vez que vuelva a infectarnos el Sistema de Defensa ya estará preparado para neutralizarlo rápidamente. Este mecanismo se denomina INMUNIDAD. (Así es como funcionan las vacunas. Nos aplican anticuerpos ya formados contra los distintos gérmenes.)

Todos sabemos que podemos contraer algunas enfermedades virales UNA SOLA VEZ (ejemplo: varicela, sarampión, paperas, etc.) porque existe solo una forma infectante de cada uno de estos virus. Sin embargo, también todos sabemos que podemos resfriarnos infinidad de veces en nuestra vida. Esto se debe a que el virus del resfrió tiene más de mil formas distintas, (les llamamos serotipos) por lo que resulta imposible para nuestro Sistema Inmunológico crear anticuerpos que sirvan para todas las formas. Muy bien, pero ¿Qué sucede con el virus del Dengue?

Este virus (flavovirus) posee cuatro formas. (Llamémosle 1, 2, 3 y 4). Como explicamos arriba, nuestro Sistema de Defensa va a generar anticuerpos para la forma de virus que nos invada, para neutralizarlo (impedir que se reproduzca y que sea detectado por los glóbulos blancos) pero los anticuerpos son ESPECIFICOS, por lo tanto, los del dengue1, solo neutralizan al 1, pero no lo pueden hacer con los serotipos 2, 3 o 4. (Es como tener cuatro llaves para cuatro cerraduras. Cada llave solo puede abrir la puerta que corresponda. No sirve para las otras.)

Cuando el virus del Dengue nos infecta por primera vez (el Dengue típico, cuadro gripal severo autolimitado y que se cura solo en 10 días como cualquier virosis común) se generan anticuerpos. Pero a la persona que vuelve a ser picada por un mosquito que transmite otro serotipo (recordemos que hay cuatro) los anticuerpos lo detectan y se unen a él, pero no lo pueden neutralizar. Por lo tanto esta forma del virus entra igual a nuestras células de defensa y se reproduce dentro de ellas. En respuesta a la infección las células atacadas producen sustancias que tienen la capacidad de debilitar la pared de los pequeños vasos sanguíneos lo que provoca la forma de Dengue grave (Dengue Hemorrágico y el Síndrome de Shock por Dengue.) donde los síntomas son graves y causan la muerte por cuadros hemorrágicos en distintos órganos vitales.

Por lo tanto es la segunda infección la que puede matar. De las cuatro formas de virus se cree que la D2 es la más agresiva. Todavía no hay una vacuna contra los serotipos de Dengue. Brasil anuncio que quizás para el 2012 pueda producirla. Las dificultades para obtener una vacuna son: 1) el costo (no todos los países tienen o quieren invertir en investigación.) Menos en época de campaña política donde los recursos son desviados para “uso político.” 2) el problema de que existen cuatro tipos de dengue muy parecidos y para que la vacuna sea eficiente debe proteger simultáneamente contra todos ellos. En otras palabras: hay que desarrollar una vacuna contra cuatro virus a la vez, lo que se conoce como una vacuna tetravalente. Muy costosa.

Actualmente en el Instituto Leloir de Buenos Aires se esta trabajando en la vacuna. La Dra. Gamarnik, directora del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto, advirtió, no obstante, de que el desarrollo de la vacuna no sólo se enfrenta con dificultades relacionadas con la biología del virus, sino también con falta de interés de varios países. (¿Se referirá al nuestro?)

Por ahora, y por bastante tiempo no tendremos otra cosa que la prevención y el azar.

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¿PORQUE DORMIMOS?

Todos los animales dormimos. Algunos lo hacen horas, otros solo unos minutos por día, incluso algunos deben dormir durante meses para sobrevivir y mantener su metabolismo. Pero, ¿Qué es lo que hace que tengamos sueño y debamos dormirnos, aun contra nuestros esfuerzos para no “cabecear”? clip_image002[9]

Nuestro organismo posee un reloj biológico que nos dice cuando y cuanto debemos dormir. Nuestras hormonas nos indican cuando debemos hacerlo, pero… ¿para que?

No es para descansar nuestro cuerpo, ya que podríamos reposar sin necesidad de dormir. La cuestión es más interesante. Todos nosotros, lo recordemos o no, soñamos varias veces durante nuestro periodo de sueño. No importa las horas que lo hagamos, algunas personas “necesitan” dormir ocho a diez horas diarias, otros solo unas pocas horas por día, (entre los que me incluyo y no orgullosamente) con el UNICO fin de dejar que el cerebro cada cuarenta a sesenta minutos SUEÑE. ¿Que significa esto?

Una vez que nos dormimos y luego de pasar por un periodo breve denominado ensoñación, en que para que se comprenda uno no esta ni despierto ni dormido y en el que muchas veces tenemos movimientos bruscos de nuestros miembros, o balbuceamos o hablamos, pasamos al sueño profundo. Momento en que realmente estamos dormidos profundamente pero nos movemos o damos vuelta en la cama. A partir de este momento hasta el instante en que nos despertemos cada cincuenta minutos (promedio) nuestro cuerpo deja de moverse, el cerebro emite ordenes para que todos nuestros músculos se paralicen, a excepción, claro está, de los que mantienen nuestra respiración. Pero acá comienza lo interesante: nuestro cerebro que estuvo bajo nuestro control todo el día debe “descansar” y como un disco rígido de computadora que esta lleno debe “formatearse”, es decir, debe “borrar” todo lo que ocupa lugar y no sirve. ¿Cómo lo hace? Muy bien, esto le lleva solo unos segundos a algunos minutos y este ciclo lo repite varias veces en la noche como lo dijimos antes.

Nuestro cuerpo se paralizo; nuestros ojos, que hasta ese momento estaban relajados y girados hacia arriba (ojos en blanco) vuelven a tomar su posición de vigilia para mirar “la película que vendrá”. Dijimos que nuestro cuerpo esta paralizado para no dañarnos (ni dañar a nuestro compañero de cama) porque vivirá durante algunos segundos o minutos una realidad virtual donde somos los personajes de la película. El cerebro busca todo lo que tiene para desechar y lo mezcla con información archivada y hace una hermosa y muchas veces descabellada “ensalada de información” y nos la hace vivir como personajes. Nuestros ojos, mientras estamos soñando se mueven de lado a lado mirando las escenas de esta historia. Esto es muy fácil de observar sobre todo en los bebes o niños muy pequeños porque ellos sueñan mucho mas seguido que nosotros. Si los observamos veremos que bajo sus parpados cerrados los ojos se mueven de lado a lado. Una vez terminado este ciclo, el cuerpo vuelve a liberarse y nuestros ojos regresan a su posición de reposo (hacia atrás) y el ciclo de sueño profundo y el de soñar (al que los médicos llamamos REM (en ingles) o MOR (en español) y significan Movimientos Oculares Rápidos, para describir lo típico de esta fase que se repite una y otra vez hasta que despertemos.

Pero me entusiasme con la fisiología y no les conté cual es el fin de todo esto. Bien, todo esto es para que nuestro cerebro “borre” el contenido de los sueños que tuvimos durante la noche, para descargar tensiones. Durante el periodo de vigilia la información sensorial de todo tipo sobrecarga nuestras neuronas, como la cuerda de un reloj despertador (de los ya antiguos) que nosotros vamos tensando hasta el máximo. El cerebro “suelta la cuerda (serpentina) únicamente durante el soñar. Todos los sueños, aunque es común escuchar a las personas que dicen “soñé toda la noche con tal o cual cosa…”, son varios, pero en un promedio de ocho horas son unos seis o siete veces que lo hacemos. Como, si no nos despiertan (despertador u otro método) nos despertamos mientras estamos soñando (el ultimo de la noche) generalmente nos acordamos del contenido de este. Pero habrán notado que si este último sueño no nos impresiono por algo en especial en pocos minutos al levantarnos olvidamos el contenido. (Que es lo lógico porque para eso soñamos, para olvidarnos).

Así, nuestro cerebro esta listo para comenzar otro nuevo día lleno de informaciones para su disco rígido. Si hemos dormido poco, o mal todos sabemos que esto es un factor determinante de nuestro desempeño y estado de ánimo al día siguiente. Insomnios, sonambulismos, hipersomnias, pero ellos son para otras historias.

En fin, La Vida es Sueño, como dijo el viejo Calderón de la Barca.

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ME VIENE A LA MEMORIA,…

La Memoria es nuestra esencia. Sin ella no somos nada. Y todo lo que somos es nuestra memoria.

La memoria es la base de nuestro ser. Si existiera lo que se denomina “Alma”, no caben dudas de que esta seria “nuestra memoria”.

Todo lo que somos, lo que nos hace iguales y diferentes a los demás; lo que pone nuestro sello personal; lo que nos hace únicos; “todo” esta en nuestra Memoria.

Nosotros somos nuestra herencia, nuestro aprendizaje y nuestras vivencias.

clip_image002[11]De ese licuado de recuerdos se forma el YO.

Pero… ¿Qué es la memoria? y ¿Cuántas memorias poseemos?

Muy bien. Daremos un ejemplo simple que les ayudara a entender fácilmente como trabaja nuestro cerebro.

Supongamos que hemos hecho un escrito que nos interesa y queremos llevarlo a una Biblioteca Pública (lo que representa a nuestro cerebro) para que sea archivado y pueda ser compartido con los demás. Llegamos, ingresamos a la sala de recepción, donde una bibliotecaria recibe nuestro escrito y lo entrega a los responsables de leer y evaluar la importancia de lo que llevamos. Ellos, (lo que representa a la memoria inmediata) luego de revisar el contenido pueden decidirse por dos opciones: A) es importante, pasa a los archivos generales de la biblioteca. B) no tiene importancia y es material desechado (se olvida.)

Si la opción es A significa que nuestro escrito ha sido aceptado y será guardado en uno de los estantes de esta ilimitado y asombroso archivo. (Lo que representa a la memoria total). Acá hay algo primordial y trascendente: TODO LO QUE HAYA INGRESADO A LA BIBLIOTECA Y FUE GUARDADO, NO SE BORRA NUNCA MAS DE SU LUGAR. O sea que lo recordemos o no, esto esta archivado en algún lugar de nuestro cerebro y puede ser recuperado en algún momento por algún motivo.

Si lo piensan, muchas veces deben haber aflorado recuerdos al percibir algún olor, sonido, palabra o cualquier otro estimulo sensorial que nos transportó al pasado. De hecho la Hipnosis se basa en poder hacer aflorar esos mismos recuerdos que están ocultos en nuestra mente.

Axial que contamos con una Memoria inmediata, (la que recibe cientos de informaciones de todo tipo por segundo y que extrae o desecha la información.) y una memoria permanente (el archivo general) donde reside lo que nosotros llamamos memoria (ya sean recuerdos concientes o subconscientes.)

Si me prometen no hacer trampa les puedo demostrar como puedo hacerles aflorar datos ocultos en su subconsciente aunque ustedes no lo recuerden. ¿Prometen no hacer trampas y ser sinceros en la prueba? Les prometo que muchos se asombraran.

Primero, deben leer una secuencia de números prestando total atención en ellos al hacerlo (de lo contrario la prueba no funciona). Segundo, deben responder rápidamente a la pregunta que sigue a continuación. Sin pensar y con la primera respuesta que les llegue a la cabeza. ¿De acuerdo?

Tercero al final de la nota podrán encontrar la respuesta. Muchos se sorprenderán.

Comencemos: lea en voz alta la siguiente secuencia de números:

6, 66, 666, 6.666, 66.666, 666.666, 6.666.666, 66.666.666.

Rápido dígame UN OFICIO.

(Muy bien, recuerde lo que dijo.)

Mientras sigamos con lo nuestro. Si recuerdan el ejemplo de cómo funciona la Memoria que describimos antes, comprenderán mucho más fácilmente las características de algunas enfermedades cerebrales más comunes.

Es muy frecuente, en las personas de edad avanzada que sufren de trastornos vasculares el fenómeno de repetición: preguntan o cuentan varias veces lo mismo. No importa las veces que se lo expliquemos. En pocos segundos vuelven a lo mismo. (Esto, en el ejemplo anterior equivale a: toda nueva información es desechada en la mesa de entradas y no puede ser guardado en la biblioteca. ( el disco rígido esta lleno) sin embargo como todos ustedes han comprobado alguna vez, si se les interroga sobre un hecho que ha ocurrido hace muchísimos años, pueden relatarlo con lujo de detalles y minuciosamente sin confundirse para nada. ( la biblioteca esta llena, pero como les dije antes, ¡TODO lo que se guardo sigue estando en su lugar!) Los trastornos vasculares y las enfermedades degenerativas que destruyen neuronas y neurotransmisores (como el famoso Alzheimer) dañan la recepción de la Biblioteca, pero no sus archivos. ¿Se entiende?

Así de maravilloso es nuestro cerebro.

Ah! Casi me olvidaba. La palabra que pretendí hacerles aflorar del subconsciente era: (CARPINTERO.) La mente nos da muchas sorpresas, que no recordamos.

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EUTANASIA    ¿HASTA DONDE?

eutanasia

En los Hospitales grandes, con Salas de treinta a cuarenta camas en muy frecuente trabajar a “cama caliente”, es decir, ni bien una cama queda vacía, ya sea por Alta, traslado o fallecimiento, en pocos minutos las Asistentes de Administración, se encargan de avisar a la Sala de Guardia, y así se descongestiona la internación en Sala de Emergencia.

Roberto, Residente de primer año, recibió de la enfermera Caba la historia clínica del nuevo ingreso. Mientras se ponía el guardapolvo en el Office, leyó la hoja de ingreso.

    -“Gutiérrez, Roberto.53años. Albañil”. Ingresa por: “Crisis convulsivas focalizadas en brazo derecho y cara. Pérdida de peso importante”. Al ver la tomografía de ingreso Roberto pudo ver la causa de las convulsiones: una imagen redondeada de unos diez centímetros de diámetro en su cerebro, desplazaba y comprimía las estructuras del sistema nervioso. Las características eran las de una metástasis cerebral. Cerró la carpeta y fue al encuentro del paciente.

Se acercó a su cama. Estaba aún dormido, probablemente por el Válium que había recibido endovenoso en la Guardia para frenar las convulsiones. Era calvo, impresionaba muy adelgazado, sus brazos extendidos al costado del cuerpo mostraban un adelgazamiento importante que resaltaban aún más sus venas. Sus manos, mostraban el desgaste de años de trabajo en la construcción y los dedos de tinte amarillento revelaban su hábito de fumador importante. En ese momento Gutiérrez abrió los ojos con esfuerzo y se incorporó en la cama al ver a Roberto a su lado.

    -Hola. Soy el Dr. Nanni. Va a estar a mi cargo durante su internación – dijo Roberto tratando de ser lo mas amable posible. – ¿Como se siente?-

    -No sé. Doctor, no me acuerdo que me pasó. Creo que me desmayé. No sé – repitió – tomándose la mano derecha, – hace un tiempo que se me duerme la mano y en dos oportunidades me tembló – dijo mientras miraba sus dedos y los movía delante de su cara.

    Roberto le explicó lo sucedido en su pérdida de conocimiento y lo examinó. Al revisar su cuello constató que había dos lesiones pétreas, sobre su clavícula. El examen respiratorio mostraba una mala entrada del aire en su pulmón derecho. Roberto escribió la orden para una radiografía de tórax y se la entregó a la enfermera. Veinte minutos después, vio regresar al paciente en silla de ruedas del Servicio de Rayos, la enfermera le entregó a la pasada el sobre con la radiografía. Nanni se sentó frente al visor radiográfico y examinó la placa. Como lo sospechaba ahí estaba la lesión en su pulmón derecho. Era una lesión con grandes posibilidades de ser un tumor, pero eso no fue lo que llamó su atención sino que, al recorrer visualmente la parte ósea comprobó que había múltiples lesiones en las costillas, metástasis óseas que aumentaban mucho la fragilidad ósea.

El Dr. Nanni habló con la mujer de Gutiérrez. Ella esperaba ansiosa junto a uno de sus hijos en el oscuro pasillo fuera de la Sala. Roberto le explicó de la manera más suave que pudo la gravedad del cuadro.

    -Se puede operar. – preguntó con lágrimas en los ojos la Sra. Gutiérrez.

    -No. No tenemos ninguna posibilidad de hacerlo por el estado de diseminación del tumor – respondió. Les explicó la necesidad de darle analgésicos potentes y de mantenerlo sedado. Así, durante varios días, Roberto debió infiltrarle las zonas costales porque con cada acceso de tos el dolor costal era insoportable. La morfina que se le administraba no era suficiente para atenuar el dolor y día a día Gutiérrez se iba consumiendo.

Una tarde en que Roberto estaba de guardia, Gutiérrez lo llamó y mirándolo directamente a los ojos le dijo:

    -Doctor, no es necesario que me siga mintiendo. Se que tengo cáncer. Sé que me estoy muriendo y no se puede hacer nada – dijo con los ojos llenos de lágrimas. -¡Doctor, no puedo más! Ni siquiera puedo respirar sin que me duelan los huesos. Además, ya no puedo ver a mi esposa sufriendo de ese modo, tratando de fingir delante de mí para que no me dé cuenta, – hizo un pausa mirando el piso y prosiguió – Dr. Nanni, quiero que hablemos de hombre a hombre.- hizo una pausa, – Quiero que me dé algo para morir. ¿Le parece que así puedo seguir? – lo interrogó con la mirada – ¡No doy más! Sé lo que tengo. Hace dos noches al ir hasta los baños y pasar por la puerta del Office, aprovechando que la enfermera estaba ocupada con otro paciente tomé mi historia clínica del casillero y la leí en el baño. Con lo poco que sé, muchas cosas no las entendí pero sí que tengo cáncer y está desparramado por mi cuerpo. ¡No me lo niegue Doctor! –

Roberto sintió que la transpiración comenzaba a aflorar en su frente y que un sudor recorría su espalda. Nunca había estado en una situación así. Estaba totalmente desprotegido e incapaz de retrucar el argumento. – Venga Gutiérrez, vamos a charlar al consultorio del final de la Sala. – Ambos recorrieron el pasillo en silencio, ingresaron y se sentaron al escritorio.

    -Doctor, perdóneme por lo que hice, pero he visto a mi padre morir de cáncer y yo sabía que no era una infección pulmonar como ustedes me decían. No puedo ver a mi mujer y mis hijos sufrir de esa manera, ya ve Doctor, hace dos días que no vienen a visitarme porque no hay plata para estar viajando en colectivo hasta aquí. Mis hijos son adolescentes, ellos cuidarán de mi mujer. Yo bajé los brazos. ¿Va a ayudarme Doctor?…..

Roberto había escuchado cada palabra de Gutiérrez en silencio, absorbiendo cada expresión de su cara. No estaba preparado para ese examen. Nunca se había imaginado esa situación. No sabía que decir.

    -No puedo hacer eso – comenzó – no puedo hacer lo que me pide. –

    -Doctor. ¿Qué haría Ud. si estuviera en mi lugar? – interrumpió.

    -Gutiérrez, queremos hacer lo mejor por Usted..-

    -¡Doctor, sabe mejor que yo que ya no tengo salida! ¡No puedo seguir así! – dijo con lágrimas en los ojos. – ¿Usted sabe lo que es estar conciente de que uno está en agonía?

    -Tranquilícese. Déjeme pensar que puedo hacer por Ud. Volvamos a la Sala, le prometo que lo voy a pensar. ¿Quiere hablar con el sacerdote del Hospital? –

    -No Doctor, ya no estoy para creer en esas cosas.-

Volvieron a la Sala en silencio. Esa noche Roberto no pudo dormir. En su creencia más íntima estaba de acuerdo con la eutanasia, pero había sido educado como médico para evitarla. Tenía sentimientos contrapuestos, por un lado retornaban a su cabeza las palabras de Gutiérrez: “¿Ud. sabe lo que es estar conciente de que uno está en agonía? ¿Qué haría Ud. si estuviera en mi lugar? ” Había visto en las Guardias de Emergencias como muchas veces se mantenía a personas conectadas a un respirador, con catéteres invadiendo todas las venas posibles y sondas en todos sus orificios naturales. ¿Eso era mantener la vida?… ¿Servía de algo?… ¿Acaso no prolongaban aún más el sufrimiento de la familia?… pero,… ¿Dónde debía estar el límite?, ¿Alguien podría determinarlo precisamente?… No. Eso no figuraba en ningún libro. Entonces que debía hacer. Había jurado como médico cuidar y proteger la vida de sus pacientes, pero también evitar el dolor y el sufrimiento irreversible. Pero que pasa cuando el paciente atravesó ese límite de lo reparable. Su mente estuvo turbada toda la noche con esas ensoñaciones.

Al volver a la Sala a la mañana siguiente, se sintió tenso al tener que ir a su sector y enfrentarse con Gutiérrez, pero al llegar encontró al paciente con una crisis de tos intensa y con expectoración sanguinolenta. Estaba transpirado y frío, una enfermera mantenía en posición una palangana para que éste expectorara dentro de ella. – Tuvo un vómito con sangre y tiene un dolor agudo en la parrilla costal que no lo deja respirar bien – dijo la enfermera cuando Roberto se acerco a ella. Gutiérrez volvió a toser y en ese momento, estando al lado de la cama Roberto pudo escuchar el crujido seco de una costilla que se quebraba. La cara del paciente acusó el intensísimo dolor y se tomo con las dos manos el costado, dejo caer su cuerpo hacia atrás y apoyando la cabeza en la almohada mirando el techo – ¡Por Dios, no doy más!- Roberto le hizo aplicar otra morfina.

Esa tarde cuando ya había terminado la actividad de la Residencia, se dirigió nuevamente a la Sala. Ya no había otros médicos trabajando en la misma, el silencio únicamente era cortado por el sonido de una radio de alguno de los pacientes y el toser de otros. Se acercó lentamente a la cama y vio a Gutiérrez en la misma posición que lo había dejado, acostado con la vista fija en el techo. Al verlo llegar junto a su cama, giró la cabeza y lo miró a los ojos como suplicándole. Roberto estuvo unos veinte minutos sentado en la Sala de médicos pensando que debía hacer.

Preparó el “cóctel” en el Office, cuando no había ninguna enfermera. Cargó la jeringa y se dirigió a la Sala. Inyectó el contenido en el suero que colgaba en la cabecera, mientras lo hacía no se animó a bajar la vista hacia la cara del paciente, cuando terminó una mano lo tomó del guardapolvo. Gutiérrez lo retuvo y le sonrió en sus ojos parecía haber agradecimiento. Esos segundos parecieron interminables, luego lo soltó y sin decir nada ninguno de los dos Roberto fue hacia una de las altas ventanas de la Sala, que estaba en el primer piso. Se sentó junto a ella. Era invierno pero a pesar del día ventoso el Sol todavía calentaba tibiamente a través del vidrio. Se quedó allí casi una hora y después dejó el Hospital.

A la mañana siguiente comprobó que la cama de Gutiérrez estaba vacía lista para recibir a otro paciente. Se dirigió al Office de enfermería y le preguntó a la enfermera de turno por el paciente. – ¿Gutiérrez? Falleció ayer a la tardecita, se quedó dormido y cuando fui a hacerle la medicación ya estaba muerto. – agregó – el médico de Guardia habló con la familia.

Roberto, sintió alivio, en su interior supo que había hecho lo mejor. No sentía culpa ni cuestionamientos.

EL PLEISTOCENO A NUESTROS PIES.

Antes de que los primeros Humanos llegaran a nuestras latitudes, un mundo bastante diferente al nuestro se encontraba en su apogeo, justo bajo nuestros pies. Junto a los pequeños ríos, bañados y lagunas de lo que hoy llamamos Prov. de  pleist3 [640x480] Buenos Aires un paisaje totalmente extraño para nosotros florecía sin pausas. Extraños y gigantescos animales, casi todos mamíferos vagaban por nuestra llanura pampeana. Gigantescos acorazados, los Gliptodontes (del tamaño de un auto pequeño) con sus altas corazas y sus colas armadas para defenderse de los grandes predadores, dominaban el paisaje como en la actualidad lo hace nuestro ganado. Grandiosos pleist2 perezosos, de hasta 4 metros de alto mordisqueaban las altas copas de los árboles. Elefantes ( sí, elefantes) Mastodontes cruzaban, lo que es hoy la Autovía 2, en grandes manadas, como lo hacen sus primos en las planicies africanas. Junto a las orillas de los ríos y lagunas, ruidosas manadas de Toxodontes ( nuestros hipopótamos sudamericanos) disfrutaban del agua.  Camellos, llamas,  grandes roedores, caballos (hippus) recuerden que ellos también se extinguieron y los que hoy vemos son los traídos por los conquistadores hace 500 años. Hasta osos y los famosos tigres dientes se sable vagaban alrededor de nuestras casas. FOTOS 676 [DVD (PAL)]

          Un extraño mundo denominado el tiempo de la MEGAFAUNA. Momento donde el desarrollo de los grandes mamíferos dominaba el mundo. Ese período se extendió desde hace unos 2.500.000 millones de años hasta hace unos 8.000 años. Sobrevivieron a varias Eras de Hielo y se cree que los cambios climáticos y la probable llegada del Hombre hayan causado su extinción hace unos 8.000 años.FOTOS 889 [DVD (PAL)]

Les invito a ver el álbum donde están algunos de mis hallazgos de fósiles en nuestra provincia.

 

COMO UN DIOS.

Aprender a curar es una habilidad que rápidamente comenzamos a experimentar en nuestro entrenamiento como Residentes. Lo tomábamos como algo natural. Tratar una neumonía, una diarrea, o estabilizar una crisis hipertensiva eran cosas de todos los días. Solo cuando una situación de emergencia nos surgía inesperadamente y nos obligaba a actuar con premura y a tomar decisiones en segundos era cuando comenzábamos a comprender el potencial que teníamos en nuestras manos.

Jorge dejo el estetoscopio sobre la mesa de la Residencia, cansado de un día de guardia movida. Se quitó los zapatos y se deslizó en la silla hacia atrás hasta poner sus pies sobre la silla contigua.

-La verdad, hoy estoy cansado – se dirigió a Marcos que estaba junto con él de guardia en el Pabellón.

-¡Yo también! No veo la hora de poder acostarme – dijo mientras se tiraba en otra silla y ponía sus pies sobre la mesa para descansarlos.

-¡Espero que esta noche nos sea bastante leve porque no doy más!!! – mientras miraba el reloj pulsera y bostezaba. Las 0:30 marcaban los números digitales.

La noche de verano era calma. Por la ventana de la Residencia el aroma a tilo, de los árboles que rodeaban la zona del Hospital penetraba suavemente. El Pabellón estaba en calma, solo la luz tenue del Office de enfermería se reflejaban en los pasillos. Una noche ideal para poder descansar y tratar de dormir un poco (placer invaluable para un Residente en su día de guardia). Ambos, en silencio dormitaron durante un rato. No se querían acostar todavía porque por experiencia aún era muy temprano como para quedarse tranquilos.

No había pasado una hora cuando la enfermera de Sala los llamó por un catéter que se tapó. Se miraron —para decidir quien bajaría a la Sala.

-¡Te toca ir a vos!- dijo Jorge mirando a Marcos.

– ¡No, anda vos, yo estoy fundido! – contestó.

-Bueno, está bien. Vamos los dos y de paso hacemos la última recorrida por el Pabellón así nos podemos acostar tranquilos – culminó Jorge.

El Pabellón de Clínica Médica constaba de cuatro Salas dos para varones y dos para mujeres, con unas cuarenta camas cada una. Así que había unos ciento veinte pacientes que podían llegar a tener problemas durante las noches.

Ambos cruzaron las Salas en penumbras, únicamente la tos de algún internado o el ronquido de otro alteraba el silencio. Llegaron a la Sala de varones y la enfermera les indicó la cama del paciente a quien se le había tapado el catéter, mientras preparaba el carro de curaciones. En el trayecto a la Sala se cruzaron con un paciente que se dirigía hacia los baños y los saludó. Cambiar el catéter intravenoso les llevó casi veinte minutos. Cuando regresaban para la Residencia Marcos prestó atención a que no había vuelto a ver pasar al paciente que cruzaron hacia los baños. -Tenés razón- dijo Jorge – me había olvidado de él. –

-Vamos a ver que pasó. – Se acercaron a los baños y no escucharon nada, al ingresar vieron frente a la zona de lavatorios al hombre, inconsciente en el piso. Corrieron y al examinarlo no le encontraron pulso. – ¡Está en paro!- atinó a decir Jorge. Sin mediar palabra ambos comenzaron a realizar las maniobras de reanimación cardiorrespiratoria. Jorge se dedicó al masaje cardíaco y Marcos a la respiración boca a boca. Arrodillados en el piso le gritaron a la enfermera para que trajera el carro de emergencias. Trabajaban en equipo, por primera vez después de haber practicado infinidad de veces en la carrera estaban realizando una reanimación real. Llegó la enfermera con el carro de emergencias y preparó la adrenalina que Jorge aplicó en el pecho del paciente luego de asegurase que la aguja estaba dentro de su corazón. No tenían monitores ni desfibrilador en la Sala la cual, estaba a casi una cuadra del Pabellón Central, donde estaban los equipos en la Guardia y Terapia. Tampoco podían mover al paciente por los pasillos en esas condiciones, así que siguieron la reanimación durante unos cinco minutos. El hombre, que hasta ese momento estaba flácido y sin vida, repentinamente comenzó a tener pulso y realizó movimientos respiratorios espontáneos. Jorge y Marcos se enderezaron y miraron el movimiento de su tórax al respirar. – ¡Lo sacamos!- se entusiasmo Marcos.

El paciente abrió los ojos y preguntó quejoso que le había pasado. La enfermera, mientras tanto, se había comunicado al pabellón de Guardia y ya venían por los pasillos subterráneos con el equipo de reanimación. Cuando llegaron ruidosamente a los baños, Jorge y Marcos lo tenían sentado en el piso. El paciente seguía preguntándoles que le había sucedido y se quejaba de un dolor en el medio del tórax, causado por alguna costilla rota durante la reanimación y por la inyección intracardíaca recibida. Lo cargaron en una camilla con el monitor, les explicaron a los médicos de Guardia que había tenido un paro que respondió a la reanimación mientras acompañaban a la camilla hacia el ascensor.

Una vez que cedió el murmullo Marcos y Jorge se miraron al espejo y se notaron transpirados y despeinados. Todavía corría demasiada adrenalina en las venas de los dos. Jorge lo palmeó a Marcos con una sonrisa. Miraron el reloj, era las 2:30 de la mañana. Era hora de poder ir a dormir. Pero esa noche, en la oscuridad de la habitación ambos estaban desvelados pese al cansancio físico, los dos sentían una sensación rara. Por primera vez eran conscientes que habían salvado a una persona. Ni siquiera era un paciente conocido para ellos, pero no importaba, habían vivido lo que tanta veces imaginaron que podían llegar a tener que afrontar. Era una sensación rara. Pero ambos sabían que la vida de una persona estuvo en sus manos y esta vez, ellos, por primera vez, decidieron sobre la vida o la muerte como si fueran Dios…

Eran las 3:30 de la madrugada. La noche era calma, la suave brisa que entraba por la ventana de la Residencia traía el aroma a tilo de los árboles que rodeaban el Gran Hospital. A lo lejos solo se oían los ladridos perdidos de los perros. Era una noche especial para poder dormir, pero ni Jorge, ni Marcos podrían hacerlo esa noche.

MIS CUENTOS: EL ENCUENTRO.

EL ENCUENTRO

 

 

Por ser médico y trabajar permanentemente con los problemas de la gente mi válvula de escape es poder alejarme de todo y estar en la naturaleza, si es posible en soledad.

 Esto me genera una sensación de paz interior y me permite ahondar en lo más profundo de la esencia humana instintiva, esa que todos llevamos dentro, grabada en nuestros genes primogénitos y que por la vida que llevamos en sociedad esta casi perdida.

            Ese verano había decidido hacer una excursión cercana pero lo suficientemente alejada de la civilización. Seguí durante el día el trayecto de un arroyo de aguas claras y limpias, solo el grito de los pájaros y el del torrente golpeando en las rocas llenaban el aire. La temperatura era perfecta, sin viento y sin nubes a la vista que presagiaran algún inesperado cambio de clima decidí no volver y pasar la noche en campamento.

            Era la primera vez que lo haría solo, esto me perturbaba y me emocionaba al mismo tiempo. La zona era tranquila y no había nada que temer salvo mis miedos subconscientes y primitivos. Ya vería cuando llegara la noche como los enfrentaría.

            Armé mi carpa y preparé mis utensilios para la cena y dormir. Busqué ramas secas para hacer un buen fuego y me senté ansioso a esperar la noche. Cuando la oscuridad cayó sobre mí, pude observar las luces de una estancia a pocos kilómetros de distancia. Esto me tranquilizó, pues sabía que si los temores me afloraban durante la noche, tenía un lugar cercano para ir. La luna nueva me permitía ver las estrellas de una manera que nunca antes había visto. Sentado junto al fuego observaba fascinado lo inconmensurable del universo, me sentía tan insignificante bajo su manto, pero, al mismo tiempo una sensación casi mística me unía a él.

Estaba extasiado mirando el cielo cuando el sonido de unos pasos me sobresaltó haciendo que mi corazón se disparara sin control. Alguien se estaba acercando.

Me incorporé instantáneamente en un reflejo defensivo. Pronto, iluminado por la ondulante luz de la fogata una figura humana surgió de la nada. Me tranquilicé al reconocer a un anciano, de barba y cabello largo y gris, que llevaba una bolsa al hombro y vestido con un sucio y viejo saco a cuadros grises. Se acercó saludándome amistosamente.

-¡Buenas, hijo! Hermosa noche.- dijo mientras apoyaba la pesada bolsa junto al fuego no

sin esfuerzo.   – ¡Hola! – contesté aún desorientado ante la inesperada aparición.

            -¿Puedo sentarme un rato con ustedes? Vengo de un largo viaje y debo seguir mucho mas aún- agregó mientras se sentaba sobre una piedra y se sacaba sus andrajosos zapatos.

            -estoy solo- me arriesgué a confesarle al ver que no representaba un peligro aparente.

            -Y ¿Qué estás haciendo por acá solo?- preguntó mirándome extrañado.

            -Amo la naturaleza y además necesitaba estar solo. Necesito estar a solas conmigo.

-¡Ahhh, veo que nos parecemos muchacho! Yo también hace mucho que estoy solo, mejor dicho, creo que siempre he estado solo.-

            Si bien su aspecto era el de un vagabundo, su forma de hablar y de expresarse denotaba una gran cultura. Al mirar sus ojos claros alumbrados por las llamas, observé una mirada profunda y serena. Las arrugas cubrían todo su rostro. El paso del tiempo las había marcado con unos profundos surcos, que a la luz tenue se acentuaban aún más.

Mis temores se desvanecieron y me sentí gratamente acompañado por mi circunstancial amigo.    -¿Quiere tomar una sopa caliente?- le ofrecí amigablemente –Yo me iba a preparar una cuando usted llegó-

Compartimos en silencio una jarra de sopa instantánea, junto al fuego.

-¿de donde viene?- me animé a preguntarle -¿A su edad anda solo de noche?-

-Hijo. ¡Hace tanto tiempo que ando vagando por este mundo! No me creerías si te lo contara. He recorrido tantos caminos. He conocido tanta gente. ¡He escuchado tantas historias!

Pero eso no importa ahora. Cuéntame de ti.-

Su manera de hablar hizo que me sincerara como si fuera alguien muy amigo. Me parecía que nos conocíamos desde siempre. Le conté mis motivos de la salida y que tenía una necesidad interior de redescubrirme ante la vida. Era una necesidad espiritual, casi religiosa.

            -Y… ¿Por qué no has buscado apoyo en tus amigos?-

            -porque la palabra amistad para mí significa algo muy profundo. No comprendo a los que dicen tener muchos amigos. Yo no tengo ninguno.- dije mirando el fuego.

  -¡Eres de los míos! Yo tampoco creo en la amistad fácil, y eso que he conocido infinidad de personas, no me creerías si te contara- volvió a repetir. En mi larga vida, ya he perdido la cuenta del tiempo, he visto y conocido todas las debilidades humanas, he sido protagonista de los hechos más increíbles que tú puedas imaginar. Conocí personas de todo tipo, sus ambigüedades, sus bajezas, sus deseos más sublimes y los más perversos. ¡Ay hijo! Te aseguro que conozco a cada persona como a la palma de mi mano.-

            Se quedó observándome en silencio, con su profunda mirada, como estudiándome.

-¡me caes bien muchacho!- continuó -¿quieres preguntar algo?-

     -No,… es decir, sí. Mientras hablaba me preguntaba como una persona tan sabia como usted anda,… bueno,… así, solo, vagabundeando por el mundo. ¿Desde cuando lo hace?-

-¡Oh!- rió. Te voy a contar una vieja historia, tan vieja como el mismo mundo.-

            Al principio de los tiempos, mucho antes que la primer flor naciera y que el primer animal caminara sobre la Tierra, hubo una gran lucha en los cielos. Se enfrentaron dos grupos de seres, llámale ángeles, para que te sea más fácil comprenderlo. Hablo solo de dos grupos distintos, con dos líderes que defendían sus principios. Verás, que no estoy hablando del Bien y del Mal, del lindo y el feo, ni del sabio y el tonto. Solo de dos formas distintas de pensamiento.

Muy bien, la lucha no tuvo tregua. Ambos lucharon por el dominio absoluto sobre este mundo, y como tú debes saber, hijo, ¡la historia la escriben los que ganan! Siempre ha sido así. Los perdedores no existen. Sus ideas no son consideradas ni respetadas, la opresión y la pobreza son su destino. La propaganda del que gana es siempre despectiva y humillante para el perdedor. Sus cualidades son negadas y combatidas.-

            Su tono se iba acalorando a medida que continuaba su historia. Yo seguía con fascinación su relato. Estaba maravillado. Me miró más calmado y preguntó:

            -¿Crees en Dios?-

            -No.- y agregué –no puedo concebir un Dios con características humanas. Un Dios que premia o castiga si no se hace su voluntad. Soy médico, y por lo tanto estoy acostumbrado a ver algunas cosas que, si realmente hubiera un Dios, no deberían pasar.-

            -¡Bravo muchacho!- me interrumpió emocionado.

-He visto sufrir mucho a la gente, si Dios existiera como tal, no dejaría que esto pasara. No permitiría las grandes diferencias entre los seres humanos. ¡No permitiría que la pobreza y el hambre mataran a tantos niños! ¡No dejaría que sufrieran los inocentes!…   me di cuenta que yo también me estaba encolerizando. – No. Definitivamente no creo en un Dios así.- terminé disminuyendo el tono.

            -¡No me equivoqué contigo! Ahora debo continuar mi viaje, tengo mucho que recorrer todavía y ya está por amanecer.-

            Miré mi reloj confundido. ¡Eran casi las 5 de la mañana! El tiempo había pasado precipitadamente. El fuego, sin los cuidados estaba comenzando a apagarse. Me levanté con la intención de ir a buscar mas leña para reavivarlo.

            -Espera- me dijo –déjame ayudarte con esto- se inclinó hacia las tenues brasas y con un soplido reavivó la hoguera como si estuviera recién encendida.

            Al ver mi cara, sonriendo me dijo –son años haciéndolo.- Levantó su pesada bolsa, la cargó sobre el hombro y antes de partir tomándome del hombro me agradeció la sopa –hace muchos años que no la probaba. No dejes que te convenzan con las falsas propagandas, no siempre las cosas son lo que parecen. Hijo, se fiel a tus principios y haz siempre lo que te dicte el corazón. Eso te mantendrá puro, como la inocencia de un niño. Y recuerda que el Mal solo está dentro de uno, no se nace con él, nos lo enseñan.-

            -Mira- agregó metiendo su mano en la bolsa –voy a dejarte algo que escribí yo mismo sobre el tema- dijo mientras sacaba una antigua tabla de madera. Quedé estupefacto cuando reconocí sobre ella inscripciones cuneiformes. -¡pero esto está escrito en idioma Babilonio!-

– ¡Oh!, perdona, a veces me pierdo con respecto al paso del tiempo, pero creo que por aquí puedo tener algo que te pueda interesar- se excusó mientras revolvía dentro de su enigmática bolsa.

            -¡No puede ser! En algún lado tiene que estar. Bueno, te prometo para la próxima que lo tendrás!- Cargó nuevamente su pesada bolsa, dio media vuelta y sin decir mas nada comenzó a alejarse por donde vino.

            -¡Espere! ¡Señor, espere!- dije sin pensarlo- giró sobre sus pasos al escucharme.

-¡Le agradezco todo lo que me enseño y me hizo ver!…pero ni siquiera le pregunté su nombre.-        

– Ah! Eso no importa. Tengo muchos nombres, algunos ya casi no los recuerdo. ¡Ha pasado tanto tiempo!…. Pero dime solo Amigo.-

  -Yo me llamo Daniel- agregué.

 -Sí, ya lo sé.- dijo sonriendo. –Te prometo que nos volveremos a ver.-

            Se desvaneció en la oscuridad como había llegado. Me quedé sentado junto al fuego pensando en él y en lo que me había contado. ¿Quién era ese hombre? Su sabiduría me impactaba. Cómo podía vivir de esa manera, en la miseria, vagando solo, de aquí para allá. Recordé haber oído muchas historias de personas muy importantes que por alguna razón en determinado momento de la vida, abandonan todo lo que tienen para vivir como linyeras. -¡Eso explica el porqué de sus conocimientos y su inteligencia!- pensé –pero algunas cosas no me cerraban bien, tal vez en esa sucia bolsa llevaba cosas de mucho valor, como esa aparente tabla con escritura cuneiforme, ¡debe ser antiquísima! Quizás sea un filántropo excéntrico que vaga por el mundo en busca de nuevas sensaciones y aventuras. Había sido una noche inolvidable e imprevista.

            Miré el cielo, ya en el horizonte comenzaba a asomar la roja silueta del Sol. Decidí dormir un rato de todos modos. Antes, recogí los jarros que habían quedado al lado de la aún ardiente fogata. Quedé pasmado al observar el jarro en el cual el anciano había tomado la sopa.

Estaba lleno. ¡no podía ser! ¡Yo mismo lo había visto beberla hasta el final! Me agaché e inspeccioné el lugar. En la tierra, alrededor del fogón estaban mis pisadas, pero ni signos de las del anciano. Recorrí toda el área alrededor de mi carpa. No había ninguna señal de otras pisadas en el polvo.

            ¿Qué estaba pasando? ¿Podría haber sido todo un sueño, o fue real? No pude dormir pensando en lo sucedido. Cuando el Sol ya estaba en lo alto, levanté mi campamento y decidí seguir al arroyo hacia donde el anciano había ido. Luego de caminar más de una hora sin ninguna pista, llegue a un recodo del arroyo donde la naturaleza había horadado durante miles de año la roca formando una olla natural de aguas profundas y mansas, rodeada de una pequeña cascadita que la nutría. Me senté a descansar y a admirar el hermoso paisaje. Por un momento olvidé los extraños hechos de la noche. Al mirar alrededor vi algo sobre las rocas un poco más allá. Me acerque y encontré una vieja bolsa de arpillera cubierta de tierra y el saco andrajoso que le había visto al anciano. Estaban deshilachados y parecían haber estado semi enterrados allí desde hacía mucho tiempo. Los desenterré. ¡Estaba seguro que eran los del viejo!… miré nuevamente en rededor buscando una explicación, -quizás él los había dejado ahí para tomar un baño- pensé. Pero no había nadie. – ¿Y si se hubiese ahogado? La olla parecía muy profunda- recordé las luces cercanas que había visto al acampar, estaban cerca de allí, así que salí en busca de ayuda. Unos minutos después divisé a un hombre que arriaba su ganado a caballo. Lo alcancé lo más rápido que pude y le dije que necesitaba ayuda en la olla del arroyo

            -¿Cuál, la que esta ahí nomás?-me preguntó.

            – Sí, justo en la curva del arroyo-contesté

            -¿Usted se refiere a la Cueva del diablo?…, no creo que naides ande por ahí. ¡Esta maldita! Mis abuelos contaban la historia de que en las noches el mesmo Diablo solía salir a buscar almas. Esa, decían es la entrada al infierno. ¿Qué es lo que le pasó allí?

       – Nada, creo que no hay problemas. Perdóneme.-

                        Me alejé lentamente no pudiendo creer lo que había oído. Estaba perturbado.  

  Recordé todo lo que habíamos charlado esa larga noche. Todo cerraba, aunque me costara creerlo. Pero… ¿Había alguna otra explicación?