TRISTE RECUERDO:

“LA NOCHE DE LOS LÁPICES.”

 

 

         Se cumplen 33 años del episodio emblemático de la REPRESIÓN en la ciudad de La Plata. La posteriormente llamada “Noche de los Lápices”. La noche del 16 de septiembre de 1976.

Las vivencias de la Represión.

 

       

        En 1975 yo estaba en quinto año del secundario y se realizó una marcha que organizó la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) hacia el Ministerio de Obras Públicas, para conseguir el otorgamiento del boleto estudiantil secundario, en ese momento inexistente.

        Lo que comenzó con un reclamo pacífico frente a las puertas del Ministerio de calle 7, terminó con una muestra de lo que sería la represión hacia los estudiantes secundarios 1 año después (La noche de los lápices).

        Rodeados por policías y “fuerzas antiterroristas” de civil fuimos intimidados para no acercarnos a las puertas del Ministerio.

        “Alguien”, no sabemos si estudiante o no, arrojó un piedra hacia las puertas de vidrio del Ministerio y comenzó lo que todos podemos imaginar. Golpes y corridas nos dispersaron del lugar.

        Si bien, supimos después, la mayoría de los miembros de la UES eran militantes con ideas políticas más allá del inocente reclamo por conseguir el boleto estudiantil, no nos preocupó demasiado el episodio y todo quedó en el olvido.

        No nos preocupó porque en esos días uno estaba ACOSTUMBRADO a ser diariamente acosado por “las fuerzas parapoliciales” con total impunidad.

        Diariamente veíamos estacionados en la misma puerta de nuestras escuelas (yo estaba en Escuela de Comercio) a los famosos “Falcon verdes” y a sus ocupantes (armados y mostrando las armas largas por las ventanillas bajas) quienes nos agredían con frases como: “che pend…, conseguime fuego”, “que mirás bol.., queres ser boleta”, o “que buena que está tu compañerita..” en alusión a nuestras compañeras.

        No salíamos ni hasta la esquina (y esto no es metáfora) sin el DNI en el bolsillo.  Diariamente éramos interceptados por estos “sujetos” o por patrulleros, que saliendo de la nada, nos hacían poner contra la pared y con las piernas separadas para revisarnos y pedirnos documento. En algunas oportunidades, además, fui interrogado sobre si conocía a determinada persona. (por suerte para mí, no). Esto pasaba a plena luz del día y era tan común que los circunstanciales transeúntes no prestaban atención (o probablemente no querían hacerlo.) teníamos 17 años, y no dimensionábamos la gravedad de la situación.

        De noche, la cosa era más comprometida porque además de los tristes personajes descriptos, a ellos se sumaban camionetas del ejército, con conscriptos y “cabitos” que nos interceptaban e incluso nos apoyaban “las FAL” en la espalda, gritándonos y agrediéndonos verbalmente cuando ellos solo tenían dos o tres años más que nosotros. Nos interrogaban, miraban nuestros documentos y nos decían que la próxima “no zafan.”

        En un episodio, llegaron a apoyarme el caño de una pistola en la cabeza (este episodio ni siquiera lo saben mis padres, que se enterarán ahora porque son lectores desde La Plata de ELDOLORENSE.) pero me hubiese costado no salir más con mis amigos a la noche. (Ahora lo saben).

        Veíamos todos los días autos que pasaban a gran velocidad (casualmente casi todos eran Ford Falcon verdes) e incluso vimos varias veces “chupar” (como se denominaba en esa época) a varias personas. Nos inculcaban, que esto era porque eran “terroristas” pero sabemos que la gran mayoría ni siquiera sabía usar un rifle de aire comprimido.

        Éste era el panorama a mediados de 1975 en La Plata, lo que sería el preludio de lo que vendría el famoso 16 de setiembre del 76.

        Describí el episodio frente al Ministerio de Obras Públicas porque fue exactamente ahí donde un año después (1976) y por el mismo motivo (el boleto estudiantil) donde volví a estar, ya que mi novia en ese momento estaba en quinto año y muchos “acompañamos” la marcha donde “se MARCÓ” a todos aquellos que parecían tener relación con la UES.  Si recuerdo que me llamó la atención que había mucha gente (de anteojos negros y no estudiantes) mezclados entre todos los chicos. Nuevamente hubo disturbios y obviamente represión.

        Unas semanas después la UES organizó una Asamblea General por el Boleto Estudiantil en el Colegio Nacional de La Plata. Allí fue donde “los infiltrados” terminaron de “seleccionar” a los presuntos terroristas (de 17 años) para lo que pocos días después sería la emblemática y triste “Noche de Los Lápices.”

        Todo en nombre de la Patria y del famoso “Proceso de Reorganización Nacional”.

 

        Pd: para quienes no conocen el episodio (del cual incluso hay una película realizada por Héctor Olivera) basada en el relato de uno de los sobrevientes de esa noche: Pablo Díaz. 

        Si bien en lo que respecta a la represión que se realizaba en La Plata esa noche no fue distinta a todas las demás, sí hubo algo que la diferenció: esa noche fueron “chupados” desde sus propios domicilios diez estudiantes secundarios de La Plata.

        “¡Al gran Pueblo Argentino, Salud…!”

    

                                                       Daniel Puliti.